Anodyne

“Anodyne, the absence of pain” was held in the pavilion for severely mentally challenged patients of the Julio Endara Psychiatric Hospital in Quito, Ecuador.

All these people who were abandoned at the centers doorstep or found roaming the streets or highways come from poor families and don’t have access to a health system that provides them with medication or treatment.

Most patients in this center don’t have relatives who could help shed light on their past. The center has very limited resources, which makes it difficult to accurately diagnosis and properly treat the patients. However, they receive physical and occupational therapy from a group of volunteer professionals.

The center’s staff is small but extremely dedicated. Responsibilities are divided among many of the patients and tasks are assigned according to their capabilities, allowing them to feel useful and maintain a routine to help develop the few skills they have.

The center is visually striking; everyday functions are determined by their value system, its needs and satisfactions; the apparent suffering mixes with a number of challenges and joys, making it very difficult to know whether these experiences remain in their memories or if they are just not aware of anything.


“Anodina, la ausencia del dolor” se realizó en el pabellón para personas con retraso mental profundo del Hospital Psiquiátrico Julio Endara en Quito-Ecuador.

Todas estas personas, que han sido abandonadas a las puertas del centro o encontradas en calles o carreteras, provienen de familias de escasos recursos, sin acceso a un sistema sanitario que les provea de medicación ni tratamiento.

La mayoría de los pacientes de este centro no tienen antecedentes a los cuales se pueda acudir para saber algo de su pasado. El centro cuenta con recursos casi nulos, por lo que es complicado hacerles un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado; sin embargo, reciben terapia física y ocupacional gracias a un grupo de profesionales voluntarios.

El personal del centro es escaso, pero asumen su labor con gran dedicación. Entre varios de los pacientes se reparten responsabilidades de acuerdo a sus posibilidades, lo que les permite sentirse útiles y mantener una rutina que ayude a desarrollar sus pocas habilidades.

El centro es visualmente muy impactante; su cotidianidad está condicionada por su escala de valores, necesidades y satisfacciones; el aparente sufrimiento se mezcla con una serie de retos y alegrías, y es muy difícil saber si estas experiencias se quedan en sus recuerdos o si realmente no se dan cuenta de nada.